MEDITACIÓN

 

 

 

 

La meditación busca alcanzar el autocontrol y el control de las relaciones con el entorno.

Durante la meditación el pensamiento se separa de la percepción, de esta forma el individuo puede permanecer apartado de sus emociones.

Según sus defensores, la meditación vuelve a los participantes más conscientes de Dios y más cercanos a las cualidades divinas de la vida.

Se ha venido practicando durante siglos y es una parte vital de muchas religiones orientales, asiáticas e indias; los budistas emplean la meditación para purificar la mente y conseguir la interiorización.

Tiene la ventaja de que se puede practicar en cualquier lugar y en cualquier momento, aunque es mejor hacerlo en una posición confortable con los ojos cerrados y con una relajación completa de todos los músculos.

La mayoría de programas de meditación prestan mayor atención al medio interno, a algún aspecto de los sentimientos, un pensamiento, un proceso físico, o un sonido.

También se puede intentar con un enfoque externo, como un objeto o una actividad física.

 

 

UNA TÉCNICA PARA MEDITAR PROFUNDAMENTE


Usar ropa sencilla y cómoda. Tener un ánimo predispuesto hacia el optimismo y la armonía.


Sentirse confiado. Sentarse en la posición más confortable sin ninguna pose en especial.


Respirar y exhalar varias veces profundamente, aligerar el cuerpo físico.


Tratar de generar un ambiente positivo, si se encuentra entre varias personas.


Relajar todo el cuerpo, parte por parte, órgano por órgano, músculo por músculo, miembro por miembro.


Tratar de eliminar todo pensamiento de la mente. Pero no haga mucho esfuerzo. Todo tiene que ser de forma natural. Luego, visualice algún lugar suyo preferido en la naturaleza, donde ahora, en ese momento, quisiera estar: como un lago, montañas, campo, bosque, desierto, río…


Respire profundamente, puede tener los ojos cerrados, al principio, hasta que tenga seguridad y experiencia de meditación, mire a su alrededor, trate de escuchar algún sonido o percibir algún color.


Una vez allí, sienta que el calor, la ternura, la dulzura, el amor, el cariño de todos los seres del mundo de Dios, las personas queridas, la naturaleza y sus animales, están a su lado, lo aman, le dan paz y armonía, y no dejan que nada malo le suceda jamás.

 

Siéntase uno con todo y con todos. Acepte todas las ideas y visiones que le vienen. Así captará la esencia de Dios en usted mismo. Conviértase en Uno con el Uno.


Ahora, cuando usted se sienta preparado, regrese poco a poco, al mundo. Retroceda en el proceso. Sienta su cuerpo físico, la sangre circular por las venas, y apriete sus manos, pise con firmeza ...