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Un Anciano campesino, después de cultivar su campo por muchas años siente que sus fuerzas van flaqueando y decide, antes de terminar sus días, salir un poco al mundo y conocer la verdad. Y fue preguntando a todos que es la verdad.
Dijeron los fanáticos: Lucha con nosotros, tenemos la verdad de nuestra parte. Dijeron los estoicos: El estudio y la reflexión te darán la verdad. Dijeron los científicos: La búsqueda del conocimiento te mostrará la verdad. Dijeron los amantes: Ama y conocerás las verdad. Dijeron los gobernantes: Sirve y obtendrás la verdad. Dijeron los clérigos: Encuentra a Dios y sentirás la verdad. Dijeron los historiadores: Lee, la verdad está en los libros. Dijeron los artistas: La verdad se ve.
El hombre finalmente confundido regresa a su campo y sienta en él, y pensando se pone triste, no entendía la verdad, todos trataron de ayudarlo, le dijeron al final: Tenemos, dar, mostrar, conocer, obtener, sentir, estar, ver. Pero el no podía estar con todos a la vez. Y siguió con su campo triste.
Llegó después un anciano con un diamante refulgente y el campesino le pregunto: - ¿Quién eres?.- y el anciano contestó: - Soy el Guardián de la Verdad. - ¿Acaso existe? preguntó el campesino. - ¡Si! Es como este diamante, y le mostró al hombre el diamante refulgente con sus mil caras. Es como esto, tiene mil caras y cada ser viviente debe encontrar la que le corresponde.
La verdad realmente está en cada quien. Tú debes decidir como es para ti.
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