La relación perfecta

 
 

 

 

No es posible cambiar a las personas, las amas tal como son o no las amas; las aceptas tal y como son o no las aceptas. Intentar cambiarlas para que se ajusten a lo que tú quieres que sean es como intentar que un perro se convierta en un gato o que un gato se convierta en un caballo. Es un hecho: son lo que son y tú eres lo que eres.

Es posible amar a cualquiera; pero para tratar con una persona a diario necesitarás a alguien cuya forma de entender la vida sea más próxima a la tuya. Esa persona no necesita ser exactamente como tú; bastará con que ambos seáis como una llave en la cerradura: una unión que funciona. Necesitarás ser sincero  contigo mismo y sincero con todas las personas. Proyecta lo que sientes que eres verdaderamente  y no finjas ser lo que no eres. No se trata de ser mejor o peor que otra persona; se trata de ser lo que eres. Cuando uno finge ser lo que no es; siempre acaba fracasando.

Si decides estar con una persona, no intentes cambiar nada de ella. Permítele que sea quien ella es, porque tiene derecho. Encuentra a una persona que se adapte a ti. Arriésgate, pero sé sincero.  Si funciona, sigue adelante. Si no funciona, entonces hazle un favor a tu pareja y a ti mismo: márchate; permite que se vaya. No seas egoísta. Ofrécele la oportunidad de descubrir lo que realmente quiere, y a la vez, ofrécetela a ti mismo. Si no eres capaz de amar a tu pareja tal como es, debes saber que hay alguien que sí lo hará. No pierdas tu tiempo y tampoco le hagas perder el suyo. Eso es respeto.

( Extraído del libro " La maestría del amor" del Dr. M. Ruiz)