Hablamos del dinero

 

 

 

  

Depositamos nuestros valores, en cosas equivocadas. Y eso nos conduce a vivir vidas desilusionadas.

 

 ¿Sabes cómo se lava el cerebro a la gente? Repitiendo algo una y otra vez.

Poseer cosas es bueno. Más comercialismo es bueno. Más es bueno. Más es bueno.

Lo repetimos y nos lo repiten, una y otra vez, hasta que nadie se molesta siquiera  en pensar lo contrario. La persona media está tan obnubilada por todo esto, que ya no tiene una visión de lo que es verdaderamente importante.

 

“ En mi vida me encontraba por todas partes con personas que querían engullir algo nuevo. Y después querían contártelo. ¿ A que no sabes lo que tengo?.¿Sabes cómo he interpretado esto siempre?. Estas personas tenían tanta hambre de amor que aceptaban sucedáneos. Abrazaban las cosas materiales y esperaban que éstas les devolvieran el abrazo de alguna manera. Pero eso no da resultado nunca. Las cosas materiales no pueden servir de sucedáneo del amor, ni de la delicadeza, ni de la ternura, ni del sentimiento de camaradería. Ni el dinero, ni el poder sirven de sucedáneos de la ternura, ni te darán el sentimiento que buscas por mucho que tengas de las dos cosas”.

 

 

(Extraído del libro “ Martes con mi viejo profesor” de M. Albom)